La economía argentina ha cerrado 2020 como una de las 10 más golpeadas del planeta. Y en ese resultado no sólo pesa el impacto de la pandemia de la Covid-19, con cuarentena obligatoria incluida, sino también por el comportamiento que tuvo la actividad a lo largo de los últimos tres años, de recesión y de estancamiento en gran parte de la última década transcurrida. En ese período no pudo hilvanar un crecimiento en dos años consecutivos, un fenómeno que se conoce como “década perdida”, concepto que se popularizó en los 80 para describir la mala performance de todas las economías latinoamericanas, indica Invecq Consultores.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en un contexto de contracción global, América latina y el Caribe es la región más golpeada del mundo en desarrollo por la crisis derivada de la Covid-19. En la década previa a la pandemia la región mostraba una trayectoria de bajo crecimiento y en 2020 enfrentó una combinación de choques negativos de oferta y demanda sin precedentes, lo que se traduce en la peor crisis económica de los últimos 120 años, subraya en un documento.
Si bien los esfuerzos fiscales y monetarios realizados por los países han permitido mitigar los efectos de la crisis, las consecuencias económicas y sociales de la pandemia han sido exacerbadas por los problemas estructurales que la región arrastra históricamente. Para este año se espera una tasa de crecimiento del PBI positiva que refleja fundamentalmente un rebote estadístico, pero la recuperación del nivel de Producto precrisis será lenta y se alcanzaría recién hacia 2024.
“La dinámica del crecimiento en 2021 está sujeta a una alta incertidumbre relacionada con el riesgo de rebrotes de la pandemia, de la agilidad para producir y distribuir las vacunas y de la capacidad para mantener los estímulos fiscales y monetarios para apoyar la demanda agregada y a los sectores productivos”, señaló Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal. Perú con un 9% y Bolivia (5,1%) serían las economías con mayor rebote durante este año. La Argentina se proyecta con un crecimiento del 4,9% (ver infograma), una estimación similar a la que efectuó el Banco Mundial (BM), al corregir a la baja el comportamiento del PBI nacional. Se espera que la economía mundial se expanda un 4 % en 2021, suponiendo que la distribución inicial de las vacunas contra la Covid-19 se amplíe a lo largo del año, indica el BM.
Las perspectivas para 2021 no son alentadoras, según Invecq. Si bien podría pensarse en una recuperación leve de la economía luego de un año de profunda caída, esto no sería mas que un efecto de rebote como consecuencia de la normalización de la economía y no un crecimiento genuino que pueda mejorar la situación de forma considerable. Más aún, si el gobierno nacional no logra comenzar a corregir al menos gradualmente los desequilibrios macroeconómicos no hay que descartar la posibilidad de que se experimente una nueva crisis cambiaria, con aceleración inflacionaria y una interrupción incluso del mínimo rebote del ciclo económico. Este escenario es el que hoy el gobierno busca evitar bajo cualquier circunstancia en los meses previos a las elecciones de medio término. Sin embargo, puntualiza la consultora, el propio accionar cortoplacista para conseguir este objetivo podría complicar aún más el escenario posterior a las elecciones de octubre.
Ampliando algo más el horizonte, e independientemente de lo que pueda suceder el año que viene, hasta que no se implemente y se complete un programa de estabilización y se corrijan los sesgos de la política económica, Argentina no podrá recuperar una dinámica de crecimiento sostenido. Los equilibrios políticos dentro de la coalición de gobierno hacen difícil imagina ese escenario al menos hasta 2023. Con todo esto sobre la mesa, el mayor deseo a futuro es que al menos evitemos encadenar dos décadas perdidas, finaliza el reporte de Invecq, dirigida por el economista Esteban Domecq.
Expectativa
Más optimismo
Los analistas que participan del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), el informe que difunde el Banco Central, son más optimistas acerca de la expansión de la economía para este año. Esperan un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) real de 5,5% para este año. Sin embargo, observan que la recuperación será lenta. Así, sobre la variación trimestral desestacionalizada del Producto, pronostican una desaceleración que el crecimiento del primer trimestre será del 0,8%, mientras que para el segundo trimestre sería del 0,6%, sin estacionalidad.